Seria estupendo que todo el mundo acogiera a este tipo de pequeños acompañantes que llegan a ser una parte esencial de tu familia y de tu vida. Hasta que no pruebas, no te das cuenta de la alegria que llevan a casa. Ese momento cuando le miras a los ojitos por primera vez y ya sabes que lugar va a ocupar. Que se haga una bolita mientras dormis los dos, que te mire y te maulle pidiendote cada cosa que quiere, que te salude cada mañana con mordisquitos en la nariz, que se tumbe a tu lado mientras mira contigo los apuntes... son cosas que solo aprecias si amas realmente a los animales. Y no lo cambiaría por nada.
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